A PREGUNTAS ESPECÍFICAS, RESPUESTAS ESPECÍFICAS # 1
Ahora referente a la carpa aquí, la carpa no me pertenece, o ninguno de los equipos me pertenece. Le pertenece a “La Voz de Sanidad”, un periódico interevangélico que es publicado en Shreveport, Louisiana. Un periódico pequeño, el periódico una vez era mío. Cuando inicié, nosotros-los ministros se mantenían diciéndome que: “Ud. necesita un periódico en el que se publiquen sus artículos.” Y, pues, le dije al Hermano Lindsay, aquel que estaba muchísimo más interesado en eso; le dije: “Hermano Lindsay, de acuerdo, lo comenzaremos.” Y yo, un día mientras estaba orando, Dios me dio el-el nombre, el título: “Voz de Sanidad.” Y él se-se alineará justo con mi ministerio, “la voz de uno clamando en el desierto,” y demás. Y así que yo le di el nombre de “Voz de Sanidad.”
LA HISTORIA DE MI VIDA 20/AGOSTO/1950 P.M.

  
Existe una serie de 21 sermones del Rev. William Branham donde él responde a preguntas de su Tabernáculo sobre distintos temas (sólo un sermón fue predicado en Tifton, Georgia), y que posteriormente fueron compilados (la mayoría de ellos) bajo el título de Conducta, Orden y Doctrina de la Iglesia, debido a que las preguntas iban direccionadas a esos temas.
   En otra ocasión, cuando él celebró su campaña en la Ciudad de México, fue entrevistado por un reportero en temas relacionados a la fe católica.
   Esa no era la primera entrevista que concedería el Rev. Branham.
   Desde principios de los años 50’s fue entrevistado por Gordon Lindsay, editor de la revista La Voz de Sanidad, haciéndole preguntas que tenían que ver con su ministerio y su visión de los eventos mundiales. Dichas entrevistas fueron publicadas en esa revista de circulación nacional.
Fotografía tomada en 1952 donde aparecen William Branham y su esposa Meda; Gordon Lindsay y su esposa Freda; Jack Moore y su esposa Mildred, y la Srita. Anna Jean Moore, hija de Jack Moore y colaboradora de la revista La Voz de Sanidad.

   Aquí le presentamos íntegras 2 entrevistas que Gordon Lindsay le hizo al Rev. William Branham.
Portada de la revista La Voz de Sanidad correspondiente al mes de octubre de 1951 donde aparece la entrevista a William Branham

PREGUNTA: Hermano Branham, a la luz de los eventos mundiales modernos, ¿cree Ud. que el juicio del mundo está cerca?
WILLIAM  BRANHAM: Sí, sí lo creo. Creo que con la paz perturbada, guerras y rumores de guerra, que el tiempo del juicio está al alcance de la mano.

PREGUNTA: ¿Tiene algún comentario sobre la situación en Corea? ¿Cree Ud. que las condiciones mundiales están yendo de mal en peor, o se resolverán, y tendremos una era de paz?
WILLIAM BRANHAM: Yo no creo que ya tengamos ninguna paz real hasta que Jesús venga. En ese entonces, los reinos de este mundo llegarán a ser los reinos de nuestro Señor, y entonces habrá paz sobre la tierra. Hasta ese tiempo, yo no espero ninguna paz, pero por momentos se pondrá mucho peor.

PREGUNTA: Es evidente que Dios le ha usado a Ud. de una manera extraordinaria en la iniciación de este gran avivamiento mundial de salvación y sanidad. ¿Cree Ud. que algo mayor de lo que hemos visto está en camino?
WILLIAM BRANHAM: Sí, sí lo creo, Hermano Lindsay. Creo que cosas mayores están por delante de nosotros. Creo verdaderamente que a la luz de la Palabra de Dios, nos estamos acercando a algo mayor de lo que alguna vez hemos visto-una repetición, diría yo, de los días Apostólicos, como está escrito: “porque vendrá el enemigo como río, mas el espíritu de Jehová levantará bandera contra él.” (Isaías 59:19). Los días se están volviendo más malvados, pero la Iglesia de Dios se está preparando.

PREGUNTA: ¿Cree Ud. que hay la necesidad de alguna organización religiosa nueva?
WILLIAM BRANHAM: No, Hermano Lindsay, tenemos suficientes organizaciones religiosas. Algunas de ellas también son buenas. Creo que muchas están hasta cierto punto basadas en la Palabra de Dios. Realmente yo no creo que habrá otra organización exitosa, pues creo que estamos viviendo en el fin del tiempo. Usando a Moisés de antaño como un tipo de la organización el cual era la Ley, recordamos que Moisés se glorificó delante del pueblo, en vez de glorificar a Dios, y no se le fue dado el privilegio de entrar a Canaán con los hijos de Israel. Pero después de Moisés vino Josué. Él es un tipo de este gran avivamiento que está llevando a la Iglesia a la experiencia de la tierra de Canaán. Josué es un tipo de aquel que estaba justo con la Iglesia todo el tiempo. Estas cosas han estado con la Iglesia, pero no se han reconocido. Moisés fue sacado del camino, y Josué llevó a los hijos de Israel a la Tierra Prometida. Muchas de las organizaciones hoy en día-no digo que todas-han procurado glorificarse, y ver quién puede conseguir la mayor parte de los miembros, y criticarse la una a la otra, y proselitar, etc. Hoy en día, Dios está tratando con individuos especialmente, sacándolos de cada iglesia, los sinceros de corazón, preparándolos para entrar a la Tierra Prometida, al contemplar las señales y prodigios de este ministerio del último día que está apareciendo ahora.

PREGUNTA: Esta pregunta se refiere al ministerio suyo: Algunos han reportado que Ud. declaró que su poder estaba en su mano izquierda. Nosotros siempre le hemos escuchado decir que Dios era el sanador, y que Dios sólo le permitió a Ud. detectar la naturaleza de la enfermedad a través de su mano izquierda. ¿Es correcto esto?
WILLIAM  BRANHAM: Estoy feliz de responderle esta pregunta. Muchas ocasiones, esto ha sido malentendido, y ha provocado que la gente crea que había algún tipo de magia en mi mano izquierda. Todo esto es error-no existe ningún poder en ningún hombre para sanar a nadie. La sanidad fue comprada por medio de la muerte de Cristo en el Calvario, al igual que Él aseguró nuestra salvación. Lo único que los hombres pueden hacer en la dirección de sanidad Divina, es señalarle a la gente a la obra de Cristo en el Calvario, y ayudarles a obtener fe por lo que Él ya ha hecho por nosotros. Cuando el Ángel del Señor se encontró conmigo, Él no dijo que yo tendría el poder en mi mano izquierda para sanar a las personas. Si Ud. examinara mi testimonio, verá que Él me dijo que se me había de dar una misión de orar por el enfermo y que les llevara este mensaje por todo el mundo. Entonces cuando cuestioné mi habilidad para hacer eso, después que Él me había dicho que yo estaría orando por reyes y estadistas y demás, Él me dijo que habrían dos señales que me serían dadas para vindicar mi ministerio, así como hubieron dos señales dadas a Moisés. Yo había de coger la mano izquierda de la persona, y podría decirle lo cuál era el problema de él. Esto ha sido muy mal entendido por mucha gente, que suponían que yo sentía algún tipo de poder sanador pasar por mis manos. Esto es, desde luego, un gran error. El Ángel me dijo también que después me debería ser dado el discernir los secretos de los corazones de las personas-el decirles lo que habían hecho en su vida. Esto es Escritural, pues cuando Cristo estuvo en la tierra, Él percibía los pensamientos de las personas, como fue el caso cuando se encontró con Natanael, y la mujer en el pozo.

PREGUNTA: Hermano Branham, el diablo siempre tiene sus falsificaciones. El espiritismo, que obviamente es del diablo, pretende revelar cosas ocultas en la vida de una persona, y tal vez en algunos casos pueda hacer esto. ¿No es cierto que el funcionamiento de la Palabra de Ciencia, y el funcionamiento del Don de Discernimiento de Espíritus, han de distinguirse claramente de las manifestaciones del espiritismo, en que ellos declaran el pecado no cubierto por la Sangre de Jesús, y también le advierten a la persona negligente que debe servir a Cristo con todo su corazón si desea recibir y conservar sanidad? ¿No es esto algo muy diferente del espiritismo?
WILLIAM BRANHAM: Sí, Hermano Lindsay, es mucho muy diferente del Espiritismo. Si regresamos al Antiguo Testamento, descubrimos que Dios, cuando Él habló por medio de los profetas en los días pasados, a menudo revelaba los pecados de los individuos. Este fue el caso cuando Elías se encontró con Acab. David, cuando fue encontrado por el profeta, que le reveló sus pecados. El don de Dios es lo original. La falsificación que el diablo usa en el espiritismo no es más que una simulación, uno falso, todo imitación de lo real. Si el pecado está bajo la Sangre, Ud. notará que nunca es mencionado. El Espíritu Santo nunca lo hace salir. Pero si existe pecado no confesado en la vida de una persona-un pecado dominante, o algo que le impidiera ser sanado, será revelado.
   En un sentido, creo que mi ministerio ha sido dado para preparar el camino para otros que vienen-para que la gente pueda saber, cuando vienen por su sanidad, que deben confesar sus pecados y estar bien con Dios, si quisieran obtener liberación. Cuando nuestro Maestro se encontró con la mujer en el pozo, Él le pidió que le diese de beber. Entonces fue directamente al punto, y le dijo que trajera a su esposo, revelando así una situación que le estaba estorbando de beber del Agua que Él le había ofrecido. Jesús dijo: “Las obras que Yo hago vosotros también las haréis.” (Juan 14:12) Y este ministerio hoy en día no es otra cosa que una continuación de las obras de Cristo por medio del Espíritu Santo. No tiene relación en lo absoluto con el Espiritismo. Estoy seguro que Ud. se ha percatado cómo son condenados los Espiritistas cuando entran en nuestras reuniones.

PREGUNTA: Considerando los grandes milagros de sanidad que ocurren bajo su ministerio, tales como la sanidad del antiguo miembro del congreso Upshaw, que no podía caminar solo durante 66 años creemos que la autenticidad del ministerio suyo no puede ser desafiada exitosamente. La pregunta que haríamos es esta: Observamos en muchos casos que Ud. declara una sanidad de un individuo. En muchos de tales casos, investigación posterior demuestra que la persona sí recibió su sanidad. Sin embargo, ¿podría uno decir que debido a que se hace esta declaración que sería imposible que esta persona perdiera su sanidad y se enfermara una vez más?
WILLIAM  BRANHAM: Sí, es posible que una persona perdiera su sanidad y estar enfermo una vez más, debido a que la sanidad Divina se basa completamente en la fe. Por esta razón, si cualquiera descreyera la Palabra de Dios que fue hablada en las Escrituras, eso podría causarles que retrocedieran dentro de su enfermedad, o dentro del pecado. Yo, yo mismo, sería secundario, pero la Palabra hablada de Dios por medio de un Don a través de mí sería la Palabra de Dios para el individuo. Pero si esa persona permitiera un pensamiento supersticioso, o permitiera que el diablo pusiera duda dentro de su corazón, la Palabra de Dios quedaría sin efecto para él.
   No todas las personas enfermas que buscan sanidad son sanadas, así como no cualquiera que viene para ser salvo es salvo. Algunas ocasiones veo la muerte alrededor de una persona: pero aún cuando la muerte está cerca, la oración cambia las cosas. ¿Se acuerda Ud. la ocasión que al rey Ezequías se le fue dicho por medio del profeta Isaías que pusiera en orden su casa, porque iba a morir? Pero el rey volvió su rostro hacia el muro y lloró amargamente, y le pidió a Dios que le perdonara la vida. Dios oyó el clamor, y le envió mensaje de su sanidad, cambiando así el programa.
   Existe una gran cantidad de ignorancia en lo que se refiere a las cosas prácticas reales referentes al ministerio del Espíritu. Por ejemplo, muchos suponen que si ocurre un milagro, Dios seguramente lo finalizará en cada caso. Pero existe el caso de Pedro, caminando sobre el agua-un milagro claramente; pero en el momento que su fe vaciló, comenzó a hundirse.

PREGUNTA: Hermano Branham, ¿tendría inconveniente en informarnos cuáles son sus planes para los próximos seis meses? Estoy seguro que a muchos les gustaría saber.
WILLIAM  BRANHAM: Hasta donde sé, he de tener cinco noches, después de la reunión aquí en Shreveport, en Nueva York en la Arena San Nicolás. De allí voy al África, regresando a principios del año, si Dios lo permite. Luego estoy dependiendo de lo que me guíe el Espíritu santo en el futuro.
   Algunos me han escrito, preguntándome si intento dejar el ministerio debido a que he dicho que no tengo ningún itinerario después dl primero del año. Como dijo pablo de antaño: “¡Hay de mí!-si no predico el Evangelio,” o soy negligente en llevar a cabo los deberes que Dios me ha dado para que lleve a cabo aquí en la tierra. Muy por el contrario, creo que el Señor me concederá un ministerio mayor que el que alguna vez tuve-algo más que irá más allá de este avivamiento presente. Mis intenciones es ir a casa, estar a solas con Dios e indagar cuál es el próximo movimiento-no dejar el ministerio. Siento que el tiempo del fin está cerca, y deseo indagar cuál es la voluntad de Dios, y ruego que el Señor lo revele, y también que la Iglesia pueda llegar a estar mejor y más fuerte.

   Exactamente tres años después de que se publica la primera entrevista, aparece una segunda entrevista, la cual sería publicada en dos partes.
Portada de la revista La Voz de Sanidad correspondiente al mes de octubre de 1954 donde aparece la primera parte de la entrevista a William Branham

   La siguiente entrevista fue concedida a Gordon Lindsay en julio de 1954, pero fue publicada en la revista La Voz de Sanidad en octubre de 1954.

PREGUNTA: Hoy en día se hacen esfuerzos por las grandes denominaciones por establecer un gran gobierno de iglesia. Delegados de más de un centenar de iglesias denominacionales se reúnen en Evanston, Illinois. ¿Cree Ud. que es la voluntad de Dios que todos nos pongamos debajo de una gran cabeza denominacional? Tenemos entendido que Dios ha colocado el don de “gobiernos” en la iglesia, pero no es dada mucha instrucción sobre la forma que este gobierno operará. La Iglesia Primitiva era una iglesia comunal donde cada uno vendía todo lo que tenía, y tenía todas las cosas en común. Nadie afirma que
este es el método que ha de imponerse hoy en día, así que al parecer Dios no ha establecido la forma de gobierno exacto que la iglesia debe asumir. ¿Podría Ud. darnos una ilustración concerniente al plan de Dios para el gobierno de la iglesia?
WILLIAM BRANHAM: Gracias, Hermano Lindsay. Creo que esta es una pregunta importante que Ud. me ha hecho. Yo no pretendo ser capaz de resolver todas estas cosas, pero le daré lo que tengo entendido en la materia, a lo mejor de mi conocimiento. Yo soy un gran creyente en que Dios guíe a cada iglesia local. Yo creo que el don de “gobiernos” debería de ser para el propósito de gobernar cada iglesia. Yo creo en la unidad entre las iglesias, desde luego, pero cada iglesia tiene su propio ministerio y el orden más elevado en la iglesia local que yo puedo hallar es aquel del anciano.
   A medida que el don de “gobiernos” estuviera sobre este anciano, él recibiría la inspiración del Espíritu Santo, cómo él debe dirigir a su iglesia. Si Ud. nota a medida que viaja, verá la peculiaridad de cada iglesia, una parecerá tan sólo un poquito diferente de la otra, y creo que esa es la obra del Espíritu Santo. Allí reside nuestro problema hoy en día. Ahora mientras el Espíritu Santo lidia con una iglesia de una manera, Él puede lidiar con otra iglesia en otra manera. Descubriremos eso gobernando en la naturaleza. Un árbol crece muy alto, otro corto. Y lo descubriremos en la naturaleza de las personas. Pero al fin y al cabo ¿no somos todos humanos? ¿No deberíamos ser hermanos? Creo que deberíamos estar en un acuerdo, como ministros Cristianos, que estemos en unidad uno con el otro, aunque cada iglesia tiene su propio gobierno. Así, el Espíritu Santo gobierna una iglesia de una manera, y otra en una manera diferente. Entonces en vez de mantener la unidad, ellos riñen y discuten y tratan de hacer a ambas iglesias iguales, cuando ellas no pueden ser iguales. Además, Herman Lindsay, se podría decir que cada iglesia opera como un hogar. Tal vez en mi hogar yo gobernaría mi familia de una forma distinta de lo que Ud. gobernaría su familia, no obstante somos hermanos. Yo tengo varios hermanos, yo voy a los hogares de ellos, y observo la manera que ellos disciplinan a sus hijos. Puede ser un poco diferente que los míos. Yo tengo mi manera, y ellos tienen su manera. Y yo creo que ellos tienen hijos agradables y yo tengo hijos agradables, y somos hermanos. Y yo creo que así es como deberían de ser los gobiernos de la iglesia.
   Si solamente pudiéramos ver eso internacionalmente. Aquí en Norteamérica somos gobernados por una democracia, y otro por un reino o alguna otra forma, pero todos somos hermanos en la tierra. Si pudiéramos hacer algo hoy en día que hiciera que todos los reinos de este mundo se reconocieran el uno al otro como hermanos; hacer que todas las naciones reconocieran que ellas pueden tener su forma de gobierno peculiar, y sin embargo reconocerse la una a la otra como naciones hermanas, tendríamos algo. El mundo estaría en paz, y el Milenio estaría en operación.
   Pero ellos no hacen eso. Y existe sólo una vía que pueden hacer eso, y eso es cuando el Espíritu Santo tome el dominio y reine sobre la tierra.
   Creo que esto también se aplica a la Iglesia. Creo que si una iglesia trata de comprometer a todas las iglesias en una organización, eso nunca funcionará. Sólo hay una cosa que lo hará, esa es cuando el Espíritu Santo se mueva dentro del cuerpo de creyentes y todos ellos lleguen a ser uno. Pues cada iglesia tiene su propia forma peculiar de creer, y gobierno, y el intentar hacer que todas las iglesias de la misma manera, nunca funcionará.
   Mientras estamos aquí en este mundo, creo que deberíamos esforzarnos por mantener la unidad del Espíritu y dejar el gobierno de la iglesia como el asunto propio de ellas. Dios gobierna a una un poquito diferente de la otra. Pero deberíamos tener confraternidad una con la otra, pues estamos adorando a un Dios, y tenemos el mismo Salvador, el Señor Jesucristo.

PREGUNTA: Derivado de lo que Ud. ha dicho, la unidad de la Iglesia debe ser el resultado de la obra del Espíritu Santo. No obstante, somos colaboradores con Dios. ¿De qué manera podemos ayudar a restaurar la unidad del Cuerpo de Cristo?
WILLIAM BRANHAM: Permítame responder esa pregunta de esta manera. Hace apenas unas cuantas noches yo estaba mirando algunas fotos traídas desde Palestina, mostrando el cumplimiento de las Escrituras. Las fotos que llaman la atención a Isaías 35, donde dice que el desierto florecerá como la rosa, y la tierra sería restaurada para cultivo. Y más que eso, Dios está cumpliendo Su promesa para enviar a Sus hijos e hijas de los confines del mundo, de vuelta a la tierra de sus padres. Y a aquellos que estaban regresando se les hizo esta pregunta: “¿Por qué están viniendo a aquí? ¿Regresando a morir a la patria?” Ellos traían a sus lisiados cojos y ciegos, regresando de todas partes del mundo, por barcos, aviones y otros medios. Pero algunos de ellos dijeron: “No estamos regresando a morir, sino que venimos a ver al Mesías.”
   Ahora note. Dios ha permitido que el hombre dirija su curso en todas las cosas. Creo que el mundo se da cuenta de eso ahora. Después que los reinos de este mundo han sido entregados al hombre para que los gobierne, ellos han hecho de todo eso un conglomerado y desorden. No pueden dirigirlo. Y pienso lo mismo sobre las iglesias. El hombre no puede dirigir la iglesia. Cristo es la Cabeza de la Iglesia, y cada individuo debe estar completamente sometido a Él. Yo creo que ese tiempo se está acercando, y esa es la razón que Ud. está preguntando para este artículo. Por todo el mundo existe un hambre por esa unidad. Yo creo que es una obra del Espíritu Santo, y sólo el Espíritu Santo puede hacer eso.
   Así como aquellos pobres Judíos ignorantes regresando, sin saber nada de la Biblia. Y no saben la razón que están regresando. Ellos solamente están buscando al Mesías, y nosotros, como maestros proféticos, sabemos que eso es cumpliendo las Escrituras. Ellos están regresando debido a que el Espíritu Santo los está regresando a la patria para la venida del Señor. Así que la obra del Espíritu Santo es también para preparar a la Iglesia para Su Venida. Yo lo he sentido en los últimos ochos años de mi ministerio. Ud. lo ha visto. Los hombres están hablando de eso en todas partes. Es el Espíritu Santo Mismo reuniéndonos. Yo creo que si cada hombre orara por el cumplimiento de esta visión, el Espíritu Santo finalmente realizará esta tarea de llevar a la Iglesia en una gran unidad.
   La Iglesia Primitiva era de un corazón, un alma y una mente, debido a que el Espíritu Santo los hizo uno. Nosotros estamos viviendo en los últimos días de la restauración. Incluso así como Israel está siendo restaurado a su patria, de igual manera la Iglesia está siendo restaurada a su poder apostólico, por medio de grandes señales y prodigios. Y lo próximo que está en orden es una gran unidad del Espíritu, y el tiempo parece que ha llegado. Por lo tanto, si el pueblo buscara eso, y estuviera ansioso de expectativa por eso, el Señor uniría a Su pueblo una vez más en ese único corazón, un alma y una mente, en respuesta a la oración del Señor.

PREGUNTA: Ha sido dicho que esta obra de unir al cuerpo de Cristo es una obra del Espíritu. ¿Le entendemos a Ud. correctamente entonces que nuestro trabajo es comenzar a reconocer lo que Dios ya ha hecho? Es decir, debemos reconocer el Cuerpo de Cristo.
WILLIAM BRANHAM: Sí, eso es. Debemos estar ansiosos. Cada oportunidad que veamos para hacer esto,  el emplear todo esfuerzo que podamos para provocar esto-el reconocimiento del Cuerpo de Cristo-es, creo yo, la voluntad de Dios.

PREGUNTA: Hermano Branham, Jesús indudablemente reconoció que habían de venir diferencias entre los miembros de Su Iglesia. Una de las pocas cosas que Jesús dijo directamente sobre Su Iglesia fue, “Si tu hermano tiene algo contra ti, ve con él.” ¿Cree Ud. que eso establece un principio?
WILLIAM BRANHAM: Así es, Hermano Lindsay. Eso es cierto. Por todo el mundo la gente está comenzando a pensar así. Para aquellos que lean estas palabras diré, que ellos escudriñen y se esfuercen en hallar una vía de traer esta unidad al pueblo. Me gustaría decir esto. Cuando llegué por primera vez entre el pueblo del Evangelio Completo pensé que había iniciado el Milenio, tan feliz era amante de esta maravillosa confraternidad. Pero mi corazón se destrozó cuando los hallé divididos en diferentes organizaciones. Desde entonces, todo mi esfuerzo ha sido unirlos. Estoy intentando con todo mi corazón poner un ejemplo. Si esta o aquella organización desea que yo venga para una reunión, lo haré con gusto. Sin importar quiénes son ellos, estoy procurando pararme en la brecha y decir, somos hermanos. Estoy procurando ver a toda la Iglesia unida en espíritu. Creo que así es exactamente que deberíamos emplear cada esfuerzo para traer unidad a la Iglesia.

PREGUNTA: Unos cuantos años atrás se reunieron un grupo de líderes de las organizaciones del Evangelio Completo. Hasta ese momento difícilmente se habían visto cara a cara el uno al otro. Pero se reunieron y descubrieron que había una genuina base de compañerismo entre ellos. Pero en gran medida ese compañerismo se ha quedado en un nivel superior. Ahora ¿no cree Ud. que ese es un ejemplo a seguir? ¿Debería ese compañerismo tan sólo quedarse en un nivel superior, o deberíamos seguir el ejemplo de ellos en los niveles más bajos?
WILLIAM BRANHAM: Sí, Hermano Lindsay, creo que fue maravilloso que ellos se reunieran. Creo que todos deberíamos hacer eso. Permítame dar un pequeño ejemplo: El Hermano Jones vive a la vuelta de la esquina. Yo he dicho algunas cosas malas de él, y él ha dicho algunas cosas malas de mí. Nunca nos hemos conocido, dado un apretón de manos o platicado el uno con el otro. Creo que deberíamos ir a la vuelta de la esquina, conocernos, y hablar el uno con el otro. Un poco de compañerismo resolvería nuestros problemas.
CONTINUARÁ…

   Cinco meses después, Gordon Lindsay reproduce la segunda parte de esa misma entrevista:

Portada de la revista La Voz de Sanidad correspondiente al mes de marzo de 1955 donde aparece la segunda parte de la entrevista a William Branham

PREGUNTA: Hermano Branham, LA VOZ DE SANIDAD siempre abogó por la unidad del Cuerpo de Cristo, y por lo tanto ha sido nuestra política el cooperar con todas las organizaciones que creen en el poder de Dios. ¿Qué tiene Ud. que decir referente a esta política, la cual Ud. nos ayudó a iniciar?
WILLIAM BRANHAM: Como las Escrituras dicen en Judas, yo estoy contendiendo eficazmente por la fe. Sigo teniendo esa visión el día de hoy. Yo he tenido oportunidades de dar inicio a otra organización religiosa, pero no tengo tales intenciones, ni he tenido jamás intenciones de hacer eso. Tenemos suficientes organizaciones; todo lo que nosotros necesitamos es el entendimiento entre ellas.
   Le agradezco a Dios que estoy viviendo para ver el fruto de lo que he abogado estos años. Hace unos cuantos años era muy difícil buscar hombres de varias organizaciones para que tuvieran confraternidad el uno con el otro. Esa barrera ahora ha sido derribada. Aquí está un ministro de la Iglesia de Dios y allá está otro de la Asamblea de Dios ambos cooperando en la misma reunión. He estado en desayuno donde hombres de estos diferentes grupos han puesto sus brazos alrededor uno del otro.
   Hace algún tiempo yo estaba hablando con un capellán que estuvo en la última guerra. Él estaba en una prisión japonesa y estaba a punto de morirse de hambre. Él salió al patio y alzó sus manos y dijo: “Pues, Dios, supongo me vas a llevar a casa de este lugar.” Él se puso de rodillas y oró y cuando abrió los ojos vio a un guardia mirándole. El guardia no podía pararlo pero el capellán pensó que él deseaba decirle algo, de modo que se dirigió a donde él estaba. Y el centinela que pasaba, dijo: “¿Es Ud. Cristiano?” Él respondió: “Sí.” El centinela dijo: “Yo también Cristiano.” Ahora si este centinela lo hubiera hecho a su manera la guerra hubiese terminado. ¿Por qué? Porque el Espíritu de Dios estaba sobre él, y él sentía que él y el capellán eran hermanos. Así es como debería de ser en la iglesia Cristiana. Nosotros podríamos diferir en organización, o denominación, sin embargo somos hermanos.

PREGUNTA: Hermano Branham, ¿cree Ud. que ha llegado la hora cuando debiéramos hacer una declaración definitiva a favor del Cuerpo de Cristo?
WILLIAM BRANHAM: Sí, Hermano Lindsay. Otro ejemplo al que me gustaría referirme es a la ocasión cuando Ud. y yo y el Hermano Moore estuvimos en Finlandia y descendió el poder de Dios. Allí estaban algunos rusos que habías cruzado la frontera. Cuando estos Cristianos rusos se encontraron con los Cristianos finlandeses, ellos echaron sus brazos el uno al otro y lloraron. Ahora ese fue un perfecto ejemplo de hermandad. Yo le pregunté al pastor allí al respecto, y él dijo: “Sí, Hermano Branham esos Cristianos son rusos.” Le dije: “Pues, cualquier poder que pudiera hacer que un finlandés pusiera sus brazos alrededor de un ruso y lo llamase ‘hermano’ es un poder que resolverá la cosa completa.” Jesús dijo que nosotros somos la sal de la tierra, pero si la sal ha perdido su sabor no sirve para nada sino para ser “hollada bajo los pies de los hombres.” Si nuestro amor está solamente dentro de nuestra denominación, entonces somos como un puñado de arena que se parece a la sal. Vamos a confraternizar juntos y si somos verdadera sal crearemos una sed en otros. Eso provocará una sed en otros de tener el amor de Cristo en sus corazones.

PREGUNTA: Si Dios unge a un cierto evangelista de una determinada denominación, con un ministerio de sanidad, ¿cree Ud. que es correcto que la gente en ese grupo crea que este ungimiento especial es dado para bendecir sólo a su organización?
WILLIAM BRANHAM: Yo no creo que ningún evangelista debería permitir que su influencia sea usada así. Por ejemplo, hace unos cuantos días acepté una invitación para predicar en una iglesia importante. Cuando llegué allí descubrí que el propósito de hacerme que viniese era para usar la influencia que yo tenía para sacar miembros de otra iglesia. La otra iglesia también me había invitado con el mismo propósito. Yo no quise ir a ninguna de la dos porque yo no creo que un ministro debiera usar su influencia para proselitar a favor de ninguna iglesia. Creo que todos deberíamos ser hermanos y tener respeto el uno por el otro.

PREGUNTA: En la oración de Cristo a la cual hemos aludido, Jesús también oró al Padre diciendo: “Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa.” Una de las cosas por las que la Iglesia había estado orando es que la gloria de Dios pudiera reposar sobre la Iglesia como en los tiempos apostólicos. ¿Cree Ud. derivado de esta Escritura que la unidad de la Iglesia es una necesidad si esta gloria que Cristo ha prometido ha de venir sobre la Iglesia?
WILLIAM BRANHAM: Sí, Hermano Lindsay, yo creo con todo mi corazón y he contendido por eso desde que vine entre el pueblo del Evangelio Completo. Lo único que puedo ver ahora que está impidiendo esta gloria del pueblo del Evangelio Completo son las divisiones entre ellos. Si ellos se unieran, no que todos estuvieran en una iglesia, sino que tuvieran compañerismo y fueran uno en el Señor, entonces el Espíritu Santo derramaría Sus dones sobre la Iglesia y regresarían los días Apostólicos.

PREGUNTA: Sabemos de las Escrituras que el plan de Dios para Su Iglesia es que pudiera llegar a ser perfecta. Sin embargo cuando Cristo venga tenemos entendido que va a ser una Iglesia gloriosa “sin mancha o arruga.” ¿Cree usted que hay significación en la última parte de la oración de Jesús donde dice: “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad”?
WILLIAM BRANHAM: Sí, Hermano Lindsay. Así es como yo lo veo. A medida que nos unimos por medio del Espíritu Santo llegamos a ser más como Cristo. Así es como la Iglesia llegará a ser perfecta. Pablo escribiendo en I de Corintios 12, habla de los varios miembros del Cuerpo, y que un miembro no puede decirle al otro: “No tengo necesidad de ti.” Luego él dice de un camino más perfecto. Ese camino más perfecto está en I de Corintios 13, donde el Apóstol habla de sobre el amor Divino. Si tan sólo pasamos por alto nuestras diferencias nos amaremos el uno al otro. Pablo dijo que las lenguas algún día cesarían y las profecías cesarían-cuando venga lo que es perfecto. Cuando el genuino amor Cristiano venga entre los hermanos, entonces Ud. verá a la Iglesia llegar “a perfección.” Es mi creencia que esto tendrá que ser hecho por medio del Espíritu Santo.

   En la introducción del libro WILLIAM BRANHAM-UN HOMBRE ENVIADO DE DIOS, escrito por Gordon Lindsay en colaboración con William Branham, Lindsay escribe lo siguiente:

   Cuando es cuestión de considerar puntos doctrinales, es un asunto muy distinto. Él mismo no se considera un teólogo ni un árbitro entre controversias teológicas. A pesar de su gran influencia sobre las multitudes, él no presta esa influencia para forzar su posición en cuanto a puntos doctrinales. Algunos, sin autorización, han intentado usar su nombre como medio para promover sus propios puntos de vista. Él se ha visto forzado a de una manera amable pero siempre firme, a repudiar tales intentos. Su misión es de unir al pueblo de Dios, no en dividirlo más a raíz de controversia doctrinal. “El conocimiento envanece, pero el amor edifica.”*
*Tomado del libro UN HOMBRE ENVIADO DE DIOS de Gordon Lindsay

   El Hermano Lindsay entonces, tomó el periódico y lo hizo un no-creo yo en una organización sin fines de lucro, del periódico, representando a todos los ministros de toda la tierra que llevan un ministerio de sanidad Divina que está viviendo la clase de vida correcta y arriba de reproche. El Hermano Lindsay examina esas cosas. Y entonces, mi… Él deseaba hacerme el presidente de eso. Él deseaba darme cuanto más. Pero yo dije: “Hermano Lindsay, yo quiero tan sólo-tan sólo estar en el periódico. Eso es todo. Y hacer mis artículos el más corto en el periódico. Si nada más, el itinerario de modo que la gente sepa en dónde estoy. Eso será todo lo que es necesario. No quiero una cosa del periódico sino avisar de las reuniones y hacer lo que Ud. desee, pues yo estoy a favor de todo lo que represente a Dios.” Y el pequeño periódico lo cumple. Es un periódico pequeño muy excelente.
LA HISTORIA DE MI VIDA   20/AGOSTO/1950 P.M.
No somos una denominación. No tenemos ley sino el amor, ningún credo sino a Cristo, ningún libro sino la Biblia. No tenemos miembros; sólo compañerismo a través de la Sangre de Jesucristo que nos limpia de toda incredulidad. 62-1111e (v) El Porqué Estoy En Contra De La Religión Organizada Jeff
Copyright © 2006 by "Luz al Atardecer" " All Rights reserved