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¿Qué relación tenía esta nube con el ministerio y la visión que William Branham había tenido en
diciembre pasado?
   Es en junio de 1963, cuando el Hermano Branham hablando en el Tabernáculo Branham
relaciona por primera vez la aparición de esta nube con su ministerio:

   Y ahora yo no sabía en ese tiempo que los científicos estaban tomando fotografías de eso, mientras los
Ángeles bajaron del Cielo para traer el Mensaje. Y se acuerdan, yo dije que el del lado derecho de la
constelación tenía, como, Su pecho erguido, y Sus alas. ¿Se acuerdan todos Uds. cuando les dije eso? [La
congregación dice: “Amén”.-Editor] ¿Y cómo era que yo me le quedé viendo? Él era más sobresaliente que los
demás. Y yo no sabía que estaban tomando fotografías de esto, porque inmediatamente me vine para el este.
Pero al regresar a Tucson, ahí estaba en los periódicos que había sido vista por casi toda la nación, o hasta
en México y todos los estados del oeste, y pienso que el Courier de aquí. Estaba en la Prensa Asociada. ¿
Cuántos vieron: “Una Nube misteriosa en el cielo”? Pueden ver las manos, Y ahora la revista Life lo ha
captado. Y tengo el artículo aquí en esta mañana, en la revista Life, para mostrarlo. Ahora aquí está, al
mismo tiempo cuando yo estaba allá. ¿Pueden ver la pirámide de la Nube? Yo estaba parado aquí abajo de
esto. Y ahí, ¿pueden ver el Ángel sobresaliente del lado derecho? ¿Ven la punta de su ala? Exactamente lo
que fue dicho. Y aquí está a la vista de México y diferentes lugares de donde tomaron la fotografía. Ahora,
este científico está tratando de -de obtener toda la información que puede concerniente a la fotografía, de la
gente que tiene la fotografía. Él la está estudiando.
PARADO EN LA BRECHA   23/JUNIO/1963 P.M.

  
DURANTE SU ESTANCIA en Tucson, William Branham asistía a menudo a la iglesia Asamblea
de Dios Central en la Avenida Stone 2555, donde el reverendo Spencer Weddle era el pastor. De
vez en cuando, Bill y Meda recogían a Gene y Mary Ann Norman, y los llevaban a la iglesia. Un
domingo de mayo por la mañana, Bill y Meda llegaron temprano a la casa de los Norman, así
que Gene los invitaron a entrar y visitarlos por un rato antes de irse hacia la iglesia.  Bill  se
sentó en un sofá en la sala de estar. Gene se sentó en un sillón del juego de sala. Entre ellos,
puesta sobre una mesita de centro boca arriba estaba la edición del 17 de mayo de 1963 de la
revista Life, la cual tenía una fotografía del gobernador de Nueva York Nelson Rockefeller en la
portada, sonriéndole a su nueva esposa, Feliz.411 Gene levantó la revista, la abrió en la tercera
página y dejó que su dedo se deslizara por la tabla de contenidos hasta que llegó a:

Vistas Curiosas en las Alturas
Fotografías obsesionantes de un arcoíris de claro de luna y un aro de nube demasiado grande
para ser cierto…………………Página 111

   Hojeando la revista hasta la página 111, hizo una pausa brevemente para mirar la fotografía
en color de un arcoíris tomada de noche en Hawaii. El texto descriptivo decía que los arcoíris
formados por la luna son casi nunca vistos (mucho menos fotografiados) porque requieren
condiciones atmosféricas raras que los formen. El titular decía: “Arcoíris de Claros de Luna…”
Dando vuelta a esta fotografía a la página 112, Gene leyó el siguiente titular: “…Y un Aro de
Nube Alta de Misterio.” Esta página contenía cuatro fotografías de una sola nube tomada desde
diferentes ubicaciones en el estado de Arizona. Tres fotografías pequeñas en blanco y negro
estaban apiladas en la esquina inferior derecha. Una cuarta fotografía dominaba el resto de la
página. Esta fotografía grande en color mostraba las líneas finas de una nube tan brillante que
se miraba fosforescente contra el cielo azul oscuro. El titular lo llamaba un “aro”, pero el escritor
usó esa palabra imprecisamente, para indicar que había una gran expansión del cielo visible en
medio de la nube. Si la nube había salido como un círculo, se había alargado ahora en una
forma más angular. La nube flotaba sobre un paisaje del desierto árido. Ningunas otras nubes
eran visibles en las fotografías.
   Entregándole esta fotografía a Bill, Gene preguntó: “¿Alguna vez ha visto algo parecido a
esto?”
   Bill estudió la foto un momento antes de decir: “Supongo que Ud. notó que ella está en la forma
de pirámide.”
   Bill leyó en silencio el titular debajo de la fotografía. Decía:

   Flotando en el aire como un aro gigantesco de humo, una nube grande apareció al atardecer
sobre Flagstaff, Arizona, el pasado 28 de febrero e inició un misterio científico continuo.
Observadores sorprendidos por la forma extraña y tamaño enorme de la nube, tomaron
fotografías, como estas cuatro, en diferentes momentos y desde ubicaciones muy dispersas en
el estado. El Dr. James Mc Donald, un meteorólogo del Instituto de Física Atmosférica en
Tucson, ha estado acumulando las fotografías. Usándolas como la base para cálculo
trigonométrico, ha hecho un descubrimiento asombroso que la nube estaba a por lo menos 26
millas [41.8 Km.] de altura y 30 millas [48 Km.] de ancho-“mucho más alta y más grande,”
dice él, “de lo que una nube debía estar.” El círculo estaba demasiado alto para ser formado
por un avión de reacción, y hasta donde el Dr. McDonald puede determinar, no había cohetes,
aviones cohete o bombas siendo probadas en las inmediaciones ese día. Él espera que
cualquier otra persona con fotografías se las preste, pues a él le gustarían más pistas acerca de
la nube de 26 millas de altura-no existen gotas de agua a esa altura para formar una nube.

   Cerrando la revista, él preguntó: “Hermano Gene, ¿me puedo quedar con esta?”
   “Claro, Hermano Bill, adelante y llévesela.”
   Después aquella semana Bill estaba en su apartamento y abrió la revista Life en la página
112, estudiando las fotografías de una nube extraña que estaba demasiado alta para que se
formara del vapor de agua. La página contenía cuatro fotografías del mismo objeto tomadas
desde ciudades muy distantes. Una columna angosta en el lado derecho de la página contenía
tres fotografías en blanco y negro, mostrando la nube como fue fotografiada desde Prescott,
Phoenix y Winslow, Arizona entre las 6:00 y 6:30 p.m. En el lado izquierdo, llenando dos terceras
partes de la página, estaba una fotografía en color de la misma nube misteriosa tomada desde
algún sitio   cerca   de   Flagstaff,   Arizona.   Todas  las  cuatro  fotografías mostraban su
característica parecida a un aro-es decir, una circunferencia blanca alada circundando el cielo
azul en su centro, aunque naturalmente no era redonda. El ángulo desde Winslow hacía que la
nube se mirara oblonga, pero las otras tres fotografías mostraban que era distintamente
triangular en apariencia.
   Ella podría haber sido un misterio para otros, pero Bill sabía exactamente lo que era. Él
estaba mirando a cuatro fotografías de una constelación de siete ángeles. Estos eran los mismos
ángeles que vinieron a él cerca del Sunset Peak [Pico del Atardecer] el 8 de marzo porque después
que ellos le dijeron que los siete sellos serían abiertos, él los observó elevarse hacia la
estratósfera y formaron una nube que se miraba así como esta mostrada en la revista Life. Él
leyó una vez más el párrafo explicativo. Decía que esta nube se había formado el 28 de febrero,
lo cual eran ocho días antes que él viera la misma cosa cerca del Sunset Peak. Eso era escritural
porque Dios a menudo muestra con anticipación Sus obras mayores en los cielos antes que Él las
muestre en la tierra. También la ubicación de la nube parecía significativa, ya que había
aparecido al este del Sunset Peak y él había visto los ángeles descendiendo desde el cielo
occidental.
   Pero había algo más sobre la fotografía grande a color de esta nube que lo llamaba, algo
sinérgico que al principio no podía colocar perfectamente. Entonces oyó aquella voz familiar
sobrenatural decir: “Gírala a la derecha.”
  “Pensé que estaba mirándola bien,” dijo Bill pensativamente. Él estaba sosteniendo la revista
en posición vertical en la manera normal. “Tal vez esa voz se refiera a: girarla ‘hacia la
derecha’.”
   Cuando él giró la revista un cuarto de vuelta en el sentido de las manecillas del reloj, se
sorprendió al ver que la nube se convertía en una silueta de la cabeza de Jesucristo mirando
hacia abajo a la tierra. El  sombreado  del  cielo  dentro  del  aro  mostraba  las  impresiones
débiles de un rostro. Él echó un vistazo de esta fotografía en la revista Life a la pintura de Jesús
que estaba colgando en su pared, que era la de Heinrich Hoffman “Cristo a la Edad de 33.” Él
siempre conservaba una copia de esa pintura en particular en su hogar para recordarle de la
visión de Jesús que vio en 1933. La de Hoffman “Cristo a la Edad de 33” se parecía más a Jesús
que cualquier otra pintura que alguna vez había visto. Ahora, aquí estaba la misma cabeza de
Cristo pintada por siete ángeles en el cielo sobre Arizona-fotografiada, e impresa en la revista
Life para que la viera el mundo entero.*
*Tomado del libro SOBRENATURAL: La Vida de William Branham Libro 6, por Owen
Jorgensen.

Ha habido algún mal entendimiento concerniente a la fotografía de la nube misteriosa sobre
Arizona y el tiempo real cuando los siete ángeles vinieron a William Branham.
   Para poder entender la relación de estos eventos, veamos esta línea del tiempo:

UNA LÍNEA DE TIEMPO RLACIONADA CON LAS EXPERIENCIAS DEL SUNSET
LA NUBE MISTERIOSA
Nube sobrenatural que apareció en el cielo de Arizona al norte de Flagstaff, el jueves 28 de febrero de 1963.
Yo podía ver aquellos ángeles, con esas alas extendidas hacia atrás, viajando a mayor velocidad que aun el sonido. Salieron de la Eternidad en cuestión de un instante, en un abrir y cerrar de ojos. No había tiempo de abrir y cerrar el ojo, solamente un pestañeo. Allí estaban. Yo no tuve tiempo de contarlos, no tuve tiempo, nada más que mirarlos. ¡Eran ángeles poderosos y grandes, blancos como la nieve! Tenían sus alas así junto a la cabeza y se movieron tan rápido y cuando así sucedió yo fui levantado en esa pirámide, de la constelación. Y yo pensé: “Ahora sí, hasta aquí llegué”. Y yo estaba entumecido en todo el cuerpo y dije: “Oh, esto significa que habrá una explosión que me va a matar. He llegado al fin de mi camino. No debo decirle nada a mi gente cuando esta visión termine, no quiero que sepan. Pero ahora el Padre Celestial me lo ha dado a conocer que mi tiempo ha terminado. Y no les voy a decir nada a mi familia porque se pondrán muy preocupados, pensando: ‘él ya se va’. Estos Ángeles han venido por mí y pronto yo seré matado en alguna clase de explosión”.
   Entonces comprendí, estando en esa constelación: “No, así no es. Si te hubiera matado a ti, también hubiera matado a José, y yo podía escuchar que José me llamaba”. Entonces nuevamente consideré y pensé: “Señor y Dios, ¿qué significa esta visión?” Y me quedé pensando, y luego me llegó. No una voz - sólo se me vino. “¡Oh, estos son los Ángeles del Señor viniendo a entregarme mi nueva comisión!” Y cuando hube pensado eso, alcé mis manos y dije: “Oh Señor Jesús, ¿qué quieres que haga?” Y en eso desapareció la visión.
SEÑOR, ¿ES ESTA LA SEÑAL DEL FIN?   23/DICIEMBRE/1962

   De todas las visiones que tuvo el Rev. William Branham durante su vida y ministerio, hay una que es muy sobresaliente por su repercusión en el programa de Dios para este tiempo.
   Dicha visión tenía que ver con su ministerio y con la mayor Revelación de la Palabra de Dios dada alguna vez a un ser humano.
   Esta visión ocurrió el sábado 22 de diciembre de 1962, en su propia casa de Jeffersonville, Indiana, entre las 3 de la madrugada y el amanecer.
   Su contenido es como a continuación se narra:

   Esta visión que él vio ahora lo colocaba en una región montañosa al noreste de Tucson, Arizona. Plantas espinosas crecían escasamente a lo largo de las laderas rojizas y crestas rocosas. Aunque no podía verlo en la visión, Bill sabía que estaba hablando con su hijo Joseph.
   Cerca había un arbusto lleno de pajaritos, como los pinzones, posados en las ramas más altas. La forma del arbusto hacía que esta bandada de pájaros formara una pirámide. Se veían cansados, desaliñados, incluso con cicatrices de batalla, como si hubieran volado de muy lejos y estaban a punto de agotarse. Se agitaban de un lado a otro de rama en rama gorjeando sin cesar. Parecía que estaban tratando de decirle algo. Luego un pájaro voló hacia el oriente, y un segundo después toda la bandada siguió, manteniendo esa formación de pirámide mientras volaban. Inmediatamente oyó el ruido de revoloteo de alas más grandes. Desde el oeste venía una bandada de palomas grises, volando más allá de él en formación de “V” mientras seguían las aves pequeñas hacia el oriente.
   En esta visión de Bill se inclinó y recogió un cadillo del puño de la pierna del pantalón. Una explosión estremeció la tierra, causando que las rocas rodaran por la ladera de la montaña. La explosión sonó como un trueno de arriba, o tal vez un avión supersónico volando cerca del suelo y rompiendo la barrera del sonido. Mirando hacia el oeste, Bill vio una constelación de estrellas en forma de pirámide dominando el cielo. Eran cada vez más grandes, como si se estuvieran aproximando en dirección a él a una velocidad más allá de su comprensión. Entonces comprendió que no eran estrellas, sino ángeles-seres poderosos con alas en flecha, rostros volteados ligeramente, vestidos con armadura blanca, precipitándose hacia él desde las esferas de la eternidad. Ellos venían a él tan rápido que Bill no tuvo tiempo para contarlos con precisión. Ellos eran al menos cinco, y no más de siete. Antes que pudiera abrir y cerrar los ojos, ellos lo rodearon, levantándolo en medio de ellos. Él no podía verlos ahora, pero sentía la fuerza de las presencia de ellos alrededor de él. Ellos lo aterraban. Pensó: “Esto debe significar que voy a morir. Seré matado en algún tipo de explosión.” Entonces oyó a Joseph llamándolo. Pensó: “No, si yo fuera muerto en esa explosión, también  hubiese  matado  a  Joseph.  Todavía lo puedo oír hablando. Además, el ángel de la muerte viene solo. Si hay cinco ángeles, cinco significa gracia; y si hay siete, siete significa terminación. De cualquier manera, podría significar el punto culminante de mi nuevo ministerio.” Él elevó su voz, diciendo: “Señor Jesús, ¿qué deseas que yo haga?”
*
*Tomado del libro SOBRENATURAL: La Vida de William Branham Libro 6, por Owen Jorgensen.

   Aunque el Rev. William Branham no entendía el significado exacto de esta visión, ella se explicaría por sí misma posteriormente.
   El jueves 28 de febrero de 1963, aparece sobre el cielo del norte del estado de Arizona, Estados Unidos, una nube misteriosa que captó la atención de los estudiosos de los fenómenos raros.
    ¿Qué la hacía ser una nube peculiar y extraordinaria? El motivo es que estaba, como se dijo en su momento, a 26 millas [41.8 Km.] de altura y 30 millas [48 Km.] de ancho “mucho más alta y más grande de lo que una nube debía estar.”
   Esta nube llamó la atención no sólo de las personas comunes, sino de los científicos de los Estados Unidos.
   La revista Science [Ciencia] fue la primera en publicar en su portada esta nube singular:
Portada de la revista Science de fecha 19 de abril de 1963 con la fotografía de la nube en su portada.
La revista Weather Wiser en su edición de junio de 1963 reimprimió el artículo escrito por James E. McDonald titulado Nube Estratosférica sobre el Norte de Arizona.
Pero sin duda el artículo más importante es el que publicó la revista de circulación mundial Life y que sería el referente de William Branham en lo relacionado a su ministerio y la conexión con esta nube.

Página 111 de la revista Life del 17 de mayo de 1963.
Arcoíris de Claros de Luna…
Página 112 de la revista Life



...Y un Aro de Nube Alta de Misterio
Páginas 10 y 11 de la revista Life que contiene los artículos “Arcoíris de Claros de Luna …Y un Aro de Nube Alta de Misterio.”
Owen Jorgensen, autor de la extensa biografía acerca del Rev. William Branham, intenta aclarar este mal entendimiento:

   Ha habido algún mal entendimiento referente al fotografiar de la nube misteriosa sobre Arizona y el tiempo real cuando los siete ángeles vinieron a William Branham. Las fotos de la nube misteriosa que apareció en la edición de la revista Life del 17 de mayo de 1963 fueron tomadas en la tarde del 28 de febrero de 1963. Después de oír algunas de las declaraciones de William Branham sobre esta nube y sobre las fotos que fueron tomadas de ella, muchas personas (incluido yo mismo) asumían que él estaba cazando el 28 de febrero, los ángeles se encontraron con él por la mañana, y la nube sobrenatural fue fotografiada en la tarde sobre el mismo sitio. Sin embargo, eso no es lo que indican los hechos, ni es exactamente lo que dijo William Branham.
   Durante mi investigación sobre este tópico, me puse en contacto con el Departamento de Caza y pesca de Arizona. Melissa Swain, quien es su bibliotecaria me envió una copia de las reglas de cacería de jabalíes de 1963. En 1963 la temporada de caza para jabalíes comenzó el viernes 1 de marzo, y terminó el domingo 10 de marzo. Puesto que William Branham había matado su jabalí el día anterior a que los ángeles se encontraran con él, si lo ponemos allá cazando el mismo día que fue fotografiada la nube misteriosa, eso significaría que él estaba cazando ilegalmente el 27 y 28 de febrero. Hablando de mis 23 años de investigación de la vida de este varón, puedo garantizarles que él respetaba la ley. Siendo un hombre joven, aparte de predicar  y trabajar de tiempo completo para el distrito de servicio público, él tenía un trabajo de media jornada como guardabosque. Él no recibía ningún pago directo como un guardabosque, sino que se suponía que recibiría una parte de las multas cuando él les imponía una multa a las personas que violaban las leyes de caza del estado. Él trabajó como guardabosque durante muchos años, pero nunca le impuso una multa a nadie. Cuando sorprendía a cazadores furtivos, les explicaba la importancia de obedecer las leyes de caza, y los dejaba ir con tan sólo una amonestación. Esa era la clase de varón que él era.
   Sin  embargo,  yo sencillamente no tengo evidencia circunstancial. William Branham en realidad dijo que él NO estaba cazando en el área del Sunset Peak el mismo día que fue fotografiada la nube misteriosa. Tres meses después que los siete ángeles se encontraron con él, mientras hablaba en una casa en Tucson, le narró a su audiencia sobre el día cuando vio por primera vez las fotos de la nube misteriosa en la revista Life. Él dijo:
   “Y tan pronto como hube mirado, allí mismo estaban esos Ángeles tan claritos como pudieran estar, allí mismo en esa fotografía. ¿Ven? Yo indagué para ver cuándo era, y fue el  tiempo, el mismo, como un día o dos antes, o un día o dos después que yo estuve allá. Miré en donde es que estaba. “Noreste de Flagstaff, o  Prescott, que está abajo de Flagstaff”. Bueno, precisamente allí era en donde estábamos, ¿ven?, exactamente allí.” (Sermón: Ven Sígueme, 63-0601, E-7) Esta declaración nos dice que él supo a partir de leer el artículo en la revista Life que las fotos de aquella nube misteriosa no pudieron ser tomadas el mismo día que los siete ángeles se encontraron con él. Hablándole improvisadamente a la audiencia (dos semanas después de leer el artículo en la revista Life,) él no podía recordar si la nube misteriosa fue fotografiada antes o después de que él estaba cazando cerca de Sunset Peak, pero sabía a ciencia cierta que no fue el mismo día. Al mismo tiempo, estaba claro para él que la foto de la nube misteriosa en la revista Life era exactamente igual a la que vio en la mañana del 8 de marzo cuando los siete ángeles lo dejaron y se elevaron en el cielo.
   Entonces, ¿cómo empezó una idea equivocada acerca de estos eventos? Fue el resultado de nuestra falta de comprensión de otras cosas William. Branham dijo relacionadas con la nube misteriosa sobre Flagstaff con los siete ángeles que se encontraron con él cerca de Sunset Peak. Yo he enumerado todas estas referencias antes de esta nota, de modo que no las voy a volver a enumerar.
   Pero si miramos a una declaración representativa y la examinamos detenidamente, debería ayudarles a entender todas las otras cosas que dijo William Branham sobre este tema.
   En su sermón Parado En La Brecha predicado en Jeffersonville, Indiana, el 23 de junio de 1963, él dijo:
“¿Cuántos vieron: ‘Una Nube misteriosa en el cielo’? Pueden ver las manos, Y ahora la revista Life lo ha captado. Y tengo el artículo aquí en esta mañana, en la revista Life, para mostrarlo. Ahora aquí está, al mismo tiempo cuando yo estaba allá. ¿Pueden ver la pirámide de la Nube? Yo estaba parado aquí abajo de esto. Y ahí, ¿pueden ver el Ángel sobresaliente del lado derecho? ¿Ven la punta de su ala? Exactamente lo que fue dicho. Y aquí está a la vista de México y diferentes lugares de donde tomaron la fotografía.” (63-0623M, 82)
   Esto   se   oye   como   que   él   está   diciendo  que  estaba  parado directamente debajo de esta nube cuando estaba siendo fotografiada. Pero no puede ser lo que está diciendo porque la nube misteriosa fue fotografiada a al menos a cien millas
[161 Km.] al noroeste de Sunset Peak. ¿El Hermano Branham está inventando algo? No, no lo está. La respuesta es obvia cuando uno compara esta declaración con aquella que cité previamente. Mire con más atención lo que él dijo en Ven Sígueme. Refiriéndose a las fotos de la nube misteriosa, él dijo: “
Yo indagué para ver cuándo era, y fue el  tiempo, el mismo, como un día o dos antes, o un día o dos después que yo estuve allá.” Vea Ud., él está usando el término ‘mismo tiempo’ en un sentido ligeramente más amplio de lo que asumimos originalmente. Él quiere decir que todo ello sucedió en el lapso de una semana (en lugar de dos acontecimientos que suceden meses o incluso años de diferencia.) Note que él hace la misma cosa con la ubicación donde fue fotografiada la nube misteriosa. Él dijo: “Yo indagué para ver cuándo era, y fue el  tiempo, el mismo, como un día o dos antes, o un día o dos después que yo estuve allá. Miré en donde es que estaba. “Noreste de Flagstaff, o  Prescott, que está abajo de Flagstaff”. Bueno, precisamente allí era en donde estábamos, ¿ven?, exactamente allí” Aquí una vez más él está usando la ubicación en un sentido más amplio, refiriéndose a que eso sucedió en la misma área de Arizona donde él estaba cazando (en oposición a la nube misteriosa que apareciendo sobre, por ejemplo, Tallahassee, Florida, o Sao Paulo, Brasil, o en cualquier otra parte del mundo, para el caso. El mundo es un lugar muy grande en comparación con una nube de 30 millas de largo.)
   Al llegar a este punto un crítico podría sugerir que de alguna forma William Branham vio esta nube, ya sea en persona o en un artículo de periódico, e inventó una historia que correspondiera con su naturaleza misteriosa. Ese escenario tampoco se ajusta a los hechos. En primer lugar, la nube no se veía desde Tucson, donde William. Branham estaba cuando apareció, ni que yo sepa, hubo algunas fotografías de su publicación antes de los de la revista Life (que William Branham no vio hasta después que salió la edición del 17 de mayo.) Por otra parte, William. Branham tuvo una visión de este evento de tres meses antes que sucediera, que anunció y describió en detalle en su sermón: ¿Es Esta La Señal Del Fin, Señor? (62-1230E.) Después de ver esa visión él todavía no estaba seguro cuántos ángeles vendrían a él, pero sí sabía que serían por lo menos cinco.
   Considere esto: por primera vez en la historia del mundo, un objeto parecido a una nube fue fotografiado en la estratósfera y publicado en una revista nacional y eso fue el 28 de febrero de 1963 arriba en el cielo de Arizona central. (Un artículo más detallado sobre  esta  nube enigmática apareció en la edición del 19 de abril de 1963 de la revista Ciencia.) ¿No es interesante que esta nube misteriosa (la cual científicamente no puede existir en esa altitud) sencillamente resultara parecerse a la cabeza de Jesús mirando hacia abajo en nuestro mundo? Y ¿no es interesante que sencillamente resultara que apareció en la misma ubicación y al mismo tiempo (hablando ampliamente) que William Branham dijo que siete ángeles se encontraron con él? ¿Coincidencia? No lo creo así.
   Luego, quiero tratar con el hecho que William Branham vio que los siete ángeles formaron la misma nube en forma de pirámide sobre él después que lo comisionaron cerca de Sunset Peak el 8 de marzo. En su sermón Tratando De Hacer Un Servicio A Dios, que predicó en un desayuno ministerial en Shreveport, Louisiana, el 27 de noviembre de 1965, él le narró a su audiencia sobre los siete ángeles viniendo hacia él mientras estaba cazando a 40 millas [64 Km.] al noreste de Tucson en 1963. Cuando llegó a la parte de la historia donde los ángeles le dejaron, él dijo: “
Allí yo observé hasta que ese círculo subió, comenzó a emprender el vuelo, y se convirtieron en-como una luz mística, como una bruma. Exactamente en la manera-¿Cuántos han visto la foto de ella que fue tomada en Houston? [Nota: Él se está refiriendo aquí a la fotografía de la Columna de Fuego que fue tomada en una de sus reuniones en Houston, Texas en enero de 1950.] Casi todos. ¿Ven? Pues, así es exactamente como era. Se convirtió en la misma cosa. Se mantuvo yendo más y más alto. Yo estaba corriendo más y más, tratando de encontrar al Hermano Fred y a ellos. Después de un rato, como media hora después, pude verlo muy abajo, haciendo señas con las manos; y el Hermano Gene viniendo, haciendo señas. Ellos sabían que algo había ocurrido.” (65-1127B, 75.)
   Ahora compare la declaración de arriba con el testimonio de Gene Norman de este mismo evento que fue grabado en una iglesia en agosto de 1985. Comenzando en alrededor del minuto 27 en la grabación, Gene Norman dijo: “Yo había cazado, oh, probablemente como media hora, y hubo una explosión, y se oyó como que fue justo arriba de mi cabeza. Y alcé la vista y no vi nada-ah-vi algo-no vi la nube en la forma que se muestra en la foto. Cuando alcé la vista vi dos franjas de-como un avión, Uds. saben, dejando un rastro. Dos franjas con un gran-millas en una dirección y millas en la otra dirección, con un gran espacio entre ellas. Pero yo no podía ver ningunos aviones. Pensé que se trataba probablemente de un avión que había roto la barrera del sonido, pero no había ningunos aviones en el área. Sencillamente no había ninguno allí, Uds. saben.   Y  yo  no  sabía de lo que se trataba. Y la primera cosa cuando llegué a la cima, lo primero que me preguntó el Hermano Branham fue: ‘Gene, ¿oyó ese sonido?’ Le dije: ‘Yo he estado aquí muchas veces y nunca oí nada parecido.’ Pero él no dijo nada más al respecto.”
   Algo rompió probablemente la barrera del sonido aquella mañana. Pero no fue un avión. No hay contradicción entre estos dos testimonios. William Branham estaba mirando dentro de aquella esfera espiritual y observando aquellos siete ángeles formándose dentro de un círculo de luz que se parecía a la Columna de Fuego. Él debería poder reconocer la Columna de Fuego. Él la había visto miles de veces con el paso de los años mientras oraba por las personas durante sus campañas de sanidad por fe. Muchas veces mientras estaba bajo la unción del Espíritu, él le preguntaba a su audiencia: “¿Pueden ver esa luz cerniéndose sobre esa mujer? ¿o ese hombre?” Sólo rara vez alguien más en la audiencia veía esa luz sobrenatural. Pero ocasionalmente Él permitía que individuos la vieran; y algunas ocasiones Él amablemente permitía que su forma de Columna de Fuego fuera fotografiada de modo que todos pudieran verla, como lo hizo en Houston, Texas en 1950. Él también deseaba que aquellos siete ángeles fueran fotografiados sobre Arizona en la primavera de 1963, como un testimonio perpetuo al hecho de que William Branham nos estaba diciendo la verdad.
   La historia general de la apertura de los siete sellos es bastante sorprendente, sin incluir el concepto erróneo de que los siete ángeles vinieron a William. Branham en el mismo día que las fotos fueron tomadas de esa nube misteriosa. Siete ángeles vinieron a William Branham, es cierto, pero se encontraron con él ocho días después de la misteriosa nube fue fotografiada. Eso no hace toda esta historia menos milagrosa; y como declaré en el texto de esta biografía, es absolutamente Escritural que Dios para anuncie un importante acontecimiento profético en el cielo antes de que Él lo haga en la tierra.
   Uds. saben, algo similar a este malentendido ocurrió en los primeros años de la iglesia cristiana. Durante los últimos días que Jesús vivió en la tierra, Pedro quería saber lo que le sucedería a Juan en el futuro. Jesús le dijo a Pedro: “Si quiero que él quede hasta que Yo venga, ¿qué a ti? Tú necesitas seguirme.” Pedro repitió esto, así que corrió el dicho entre los cristianos que Jesús dijo que Juan no moriría. Pero eso no fue exactamente lo que dijo Jesús, y ciertamente no fue lo que Jesús quería decir. John corrigió este error cuando  escribió  su  biografía  de  Jesús aproximadamente cincuenta años después, y se puede leer lo que dijo al respecto en Juan 21:20-23.
   En mi biografía de William Branham he empleado mucho tiempo y esfuerzo en mi intento de describir los acontecimientos de su vida con precisión, por lo que su increíble historia puede apoyarse firmemente en hechos donde hechos que corroboran están disponibles. (A propósito, si Ud. mira la fotografía en color de la nube misteriosa, la esquina inferior derecha de la nube es muy puntiaguda, y realmente se ve como el ala de una paloma gigante, o bien un ángel-así como William Branham dijo.
*
*Tomado del libro SOBRENATURAL: La Vida de William Branham Libro 6, por Owen Jorgensen.
Reglamento de caza de jabalí de 1963
La temporada de caza de jabalí de 1963 en Arizona comenzó el primero de marzo y duró durante diez días. Normalmente, el Hermano Branham habría estado en su camino hacia el Sunset para el día de apertura, pero, de forma inesperada, él había sido invitado a hablar en una reunión de oración el cuatro de marzo en Houston, Texas, y él aceptó. El día tres, él manejó hacia Houston con Billy Paul, predicó en la noche del cuatro, y se dirigió a casa inmediatamente después del culto. En el viaje de regreso, él manejó con amigos de Tucson, Mientras tanto, Billy Paul continuó hacia el oriente, hasta Jeffersonville, para hacer los arreglos finales para la serie de reuniones que se aproximaba.
   Ya era el medio día cuando se dirigieron hacia el Sunset en la camioneta blanda del Hermano Sothmann. La fecha era el 6 de marzo de 1963, lo que significaba que sólo tendría tres días completos de caza que le quedaban, puesto que no cazaban en domingo. Pero con sólo tres cazadores, se imaginaron que tendían una oportunidad bastante buena de cobrar piezas de caza. Menos de dos horas después de abandonar Tucson, se habían salido del camino pavimentado en Wilcox y se introdujeron en el camino de terracería que conducía a Bonita y hacia los cañones dispersos a lo largo del borde de la Mesa Rattlesnake. Una hora después, el Hermano Branham, el Hermano Norman y el Hermano Sothmann se habían echado al hombro sus rifles e ido en direcciones separadas.
   El día siguiente, el 7 de marzo, el hermano Branham tuvo éxito de hallar un jabalí de buen tamaño. Los otros dos cazadores no fueron tan afortunados, pero puesto que él ahora conocía la proximidad de donde estaba localizado el hato, el Hermano Branham prometió señalarles en la dirección correcta la mañana siguiente.
   El campamento un asunto sencillo
- una fogata, tres sillas plegables, y una mesa pequeña - donde podían sentarse, comer, y platicar - o escuchar, que fue el caso en su segunda noche en el campamento. Mientras el Hermano Branham había de narrar después, la Presencia del Espíritu Santo fue tremenda en el campamento aquella noche, y Él comenzó a revelar cosas que estaban sucediendo en las vidas de los hermanos y sus miembros de la familia. El Hermano Branham finalmente tuvo que caminar a una distancia del campamento, para poder separarse de las visiones que pudieran agotarlo.
   Era media mañana, y la sombra colorida, creada mientras la luz del sol se filtraba a través de las apenas vestidas ramas del arbusto mesquite proveía un camuflaje perfecto para las cerdas rígidas grises del jabalí. El pequeño hato era invisible a la vista del cazador, y la distancia al otro lado del barranco que separaba al hombre de la presa evitando que escuchara el bufido ocasional, acompañado por los sonidos del masticar haciendo ruido y craqueo que hacían los animales mientras buscaban raíces y semillas duras como una piedra. Una ráfaga de viento mecía su vía a través de los nopales y biznagas, levantando la basura del desierto y dejando a su paso una mancha de polvo en su estela. El más grande de los jabalíes que se alimentaba salió cautelosamente de la sombra y se dirigió hacia un tentador claro de delicado verde cercano que cubría el suelo. Él no percibía nada mal, y, respondiendo a su liderazgo, el resto del hato lo siguieron hacia la luz del sol brillante.brillante.brillante.brillante.
   Del otro lado del barranco, el cazador se estaba cercado a la cima de la cresta e hizo una pasa en su subida para mirar alrededor. Rocas irregulares se esparcían por las inmediaciones. Justo adelante, él podía ver una casi imperceptible vereda de venado desembocando desde la alta mesa que se extendía hacia el oriente. Detrás de él se extendía un pequeño dedo de tierra que conectaba este lugar con el aluvión seco donde él y sus compañeros habían acampado la noche anterior. El cielo estaba claro y la mañana estaba fresca, pero un agresivo sol de marzo pronto obligaría la temperatura a los altos setentas [grados Fahrenheit] Era la temporada de primavera, y la faz del desierto de Arizona era tan amigable como jamás se pone.
   Hallando un sitio claro, el hombre se sentó y comenzó a quitarse los cadillos que se habían pegado a la pernera de sus pantalones de mezclilla vaqueros. Con mucho cuidado, quitó de un tirón una de estas semillas espinosas, pero entonces vaciló antes de lanzarla a un lado. Lo recorrió una sensación de familiaridad “Eso es extraño,” caviló, mirando a la vaina del tamaño de un frijol que sostenían entre sus dedos. “Recuerdo algo respecto a quitarme un cadillo de mi pernera.”
   Más probable, fue el instinto de cazador lo que hizo que alzara la vista en ese momento, y lo que vio accionó una respuesta inmediata. El hato de veinte o más jabalíes que él había estado buscando desde el amanecer acababa de pasear a la vista y estaban ahora alimentándose a poco más de 500 yardas [457 metros] de distancia. Enfocado en su objetivo inmediato, el cual había de alertar a sus dos compañeros de caza al lugar de la presa, arrojó al suelo el ahora olvidado erizo, rápidamente y silenciosamente se puso de pie, y comenzó a subir por la cresta. Una vez fuera de la vista de los animales, se detuvo el tiempo suficiente para atar un pedazo pequeño de Kleenex a un arbusto como una señal, y luego aceleró su paso a trote de perro. Él sabía que estaba a un par de millas [3.2 Km.] de los otros varones, pero si él-
   El sonido era como nada que él alguna vez hubiese oído.
   Como el estruendo de la explosión reverberada alrededor de él, durante un momento aterrador sintió como si su cuerpo hubiese salido despedido por el aire. “Me han disparado,” pensó, asumiendo que otro cazador había visto su sombrero negro mientras estaba corriendo y lo había confundido con un jabalí de color oscuro. Todo alrededor de él, grava y rocas de tamaño considerable que habían sido sacadas por la explosión, rebotaban ruidosamente hacia debajo de la cuesta. Entonces se dio cuenta que sus pies seguían estando firmemente en el suelo, pero sabía que la dimensión que lo rodeaba había cambiado, pues presente delante de él estaba una pirámide de siete Ángeles. “Regresa a Jeffersonville.” Fue el Ángel predominante que se paró mirando hacia él que habló la comisión. “Los Siete Sellos de los Siete Misterios serán abiertos. Uno por uno, traeremos el Mensaje.”
   Una hora después, el Hermano Norman y el Hermano Sothmann no pudieron menos que notar una diferencia en el semblante del Hermano Branham cuando él se les unió; pero, como era su costumbre, no lo cuestionaron. Él le preguntó a cada uno si habían oído la explosión, y ellos le aseguraron que la habían sentido así como la habían oído, pero él nunca les preguntó en cuanto a si habían visto algo raro. Tampoco él les ofreció una explicación, pero ellos todavía se sentían confortados y pronto las cosas regresaron a la rutina normal de cacería.
   La tarde siguiente, los tres varones regresaron a Tucson y comenzaron a hacer preparativos para el viaje a Jeffersonville.
   El número de la revista Life del 17 de mayo de 1963, contenía una fotografía poco común, y la primera persona en prestarle atención fue el Hermano Gene Norman. De acuerdo al artículo que acompañaba a la foto, la ciencia no podía hallar explicación para una nube extraordinaria que había aparecido sobre Arizona, y eso lo intrigó. El domingo siguiente, él le mostró la revista a su amigo. “Hermano Branham, ¿alguna vez ha visto algo así?” preguntó él.
   “Supongo que notó que ella tiene la forma de una pirámide,” fue la única respuesta que él había de recibir en esa ocasión, pero unos cuantos días después, el 1 de junio, el Hermano Branham reconoció el significado de la foto.
   Hablándole a un pequeño grupo de personas que se habían reunido en el hogar del Hermano Tom Simpson, él explicó: “Y tan pronto como hube mirado, allí mismo estaban esos Ángeles tan claritos como pudieran estar, allí mismo en esa fotografía. ¿Ven? Yo indagué para ver cuándo era, y fue el  tiempo, el mismo, como un día o dos antes, o un día o dos después que yo estuve allá.” Varios meses después, en Sierra Vista, Arizona, él aclaró aún más el evento al recordarles a sus oyentes que Dios siempre muestra Sus eventos mayores primero en los cielos. “¿Notaron Uds.,” comentó él,  “que antes que los Siete Sellos fueran revelados, la gran luz misteriosa apareció en los cielos aquí arriba de Tucson, donde estábamos?”*
*Tomado de la revista ONLY BELIEVE Vol.5 No. 1 Junio de 1992
Fotos izq. William Branham y Gene Norman, der. William Branham y Fred Sothmann
Fred Sothmann dice:
   Resulté ser privilegiado en 1963, de estar en el Monte Sunset [Del Atardecer], cuando eso
ocurrió allá que el Hermano Branham relata en la cinta. Cuenta todo lo relacionado a eso antes
que jamás sucediera, lo dijo en Jeffersonville y creo yo en Phoenix, y estábamos cazando cerdos,
el Hermano gene Norman y yo mismo y el Hermano Branham. Pues, escuchamos este estallido…
se oía como siete de esos aviones rompiendo la barrera del sonido al mismo tiempo, fue tal
explosión. Pensé: “Por Dios, eso se oirá por toda la nación” y, cuando regresemos juntos, pude ver
en ese mismo instante que hubo ese estallido, allí estaba la Columna de Fuego sobre el Hermano
Branham… y yo podía ver que el Hermano Branham se miraba distinto y verdaderamente él
estaba distinto y nos dijo al Hermano Gene y a mí algo que no podemos decir pero que yo resulté
ser privilegiado de ser un testigo de ver esto.*
*Tomado del audio TESTIMONIO de Fred Sothmann

   Ahí está. Ellos no saben de lo que se trata; los científicos están procurando... “Si alguien tiene una
fotografía de Ella, llámenos...” “Una Nube de veintiséis millas de alto [41.86 km-Trad.], en la forma de una
pirámide”. Los siete Ángeles representados allí, regresaron y les trajeron a Uds. la Palabra de Dios, bajo
inspiración. Eso les habla a Uds. de estas horas a las que están llegando y viviendo. La mente espiritual
captará eso de inmediato, ¿ven?, y lo entenderá.
EL TERCER ÉXODO   30/JUNIO/1963 A.M.
No somos una denominación. No tenemos ley sino el amor, ningún credo sino a Cristo, ningún libro sino la Biblia. No tenemos miembros; sólo compañerismo a través de la Sangre de Jesucristo que nos limpia de toda incredulidad. 62-1111e (v) El Porqué Estoy En Contra De La Religión Organizada Jeff